COMEMOS CON CARL KLEINER

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Lo admitimos, somos de buen comer (unos más que otros, pero en general, nos gusta tener siempre la boca llena y el estómago también). Además, vivimos en un país donde lo primero es sentarse a comer y cotillear en voz alta, casi chillando. Es nuestro ritual diario. Hasta ahí, un olé por nosotros, pero…¿qué pasaría si el artista Carl Kleiner decorara nuestros platos? Pista: seríamos aún más envidiados, comeríamos aún más y seríamos aún más felices (porque sí, queridos lectores del más allá, en España estamos muy jodidos, seremos el país de la pandereta y todo lo que queráis, pero en cuanto a risas y felicidad o positivismo en resumidas cuentas, no nos gana nadie).  Así que solo nos queda hacer el ya típico llamamiento de La Monda: Carl,  por favor, déjate caer por nuestra redacción y déjanos boquiabiertos (nunca mejor dicho) con tus bodegones de comida, que la mejor materia prima está aquí.

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