ANJA CARR

anja carr interview art

Anja Carr y yo tenemos gemelos juntas, concebidos a través de inseminación artificial: 333 emails. Vi su primera performance y trabajo fotográfico en el National Art Exhibition de Noruega en 2013. Consiguió captar la atención de todas las más importantes cabeceras y una de ellas describió su trabajo como “animales y humanos realizando perversos actos rituales escenificados en colores flagrantes, decorativos e increíbles disfraces. La puesta en escena personal, la sexualidad, el comportamiento infantil y los lazos maternales son mediados de forma episódica”.

anja_carr_art_interview_lamondamagazine_5

Sentadas en la parte superior de un autobús londinense hacia Camden una calurosa tarde de verano, hablando sobre nuestras colaboraciones gemelas (shows en Londres y Oslo) comenzamos a hablar sobre su pelo que había cortado hace poco en un elegante bob.

No creo que haya hablado de ello, de hecho: cuando empecé a estudiar Arte en Bergen en 2004, una profesora me dijo que el pelo largo era muy poco práctico para un artista y me sugirió cortármelo. ¡Me pareció una tontería! Desde entonces me fijé más en el valor de algo y en alguien siendo diferentes cosas al mismo tiempo. Los clichés opuestos ligados al pelo largo – como la bruja y la princesa – me fascinan. Así que para mi primer performance, cogí mi pelo largo y lo metí en los enchufes y entre los cables de una habitación. No podía moverme. Estar atascada puede ser complicado, pero tiene su parte buena. Así fue como empecé utilizando el cuerpo como una escultura en instalaciones de performances no verbales. Los residuos corporales, como pelo y fluidos, ha sido un material recurrente desde entonces. En 2012 hice una muñeca de vudú con pelo mío para un show. Si hacemos caso a la superstición, el que lo compró me puede hacer mucho daño.

Y ahora, diez años más tarde, ¡te has cortado un metro de pelo! ¿Crees que un tipo de performance reaccionaria denunció tu trabajo en algún momento? Has hablado de un reto personal en la performance, ¿pero está también motivada por la auto-expresión?

Creo que la performance en sí misma es una reacción al mercado del arte y sus inherentes poderes estructurales. No es fácil vender. O una reacción a la cultura web de hoy porque tienes que vivir la experiencia en directo.

Estar en escena siempre a sido un conflicto para mí, pero supongo que también es una fortaleza – necesito la resistencia de hacerlo real. Mi trabajo tiene expresión teatral, pero el “escenario” difiere del teatro tradicional: las paredes pintadas, los textiles y las alfombras envuelven a la audiencia. Sin distancia entre yo y ellos, la experiencia se vuelve más física. La auto-expresión es una consecuencia natural de utilizar tu cuerpo en la performance, pero también una tendencia dominante en nuestra realidad-web público-privada. Juego con mi yo y el escenario a través de la repetición, como el flequillo rosa.

Pensando sobre esta unión entre lo privado y lo público, ¿cuál es la razón por la que mezclaste tus fluidos corporales con la pintura para las paredes de tu galería PINK CUBE?

PINK CUBE es de alguna forma lo contrario a la tradicional galería de “cubo blanco”. El blanco se supone que es neutral, que te hace fijarte en las obras en las paredes y olvidarte del espacio en el que estás, pero opino que es un fallo muchas veces. La puesta en escena estéril y la luz tan brillante no son siempre ideales para una experiencia artística – están hechas para el mercado. Y el mundo de las galerías es todo menos neutral, dominado por el dinero y los hombres. Quería crear una alternativa, un espacio no-neutral contrario a lo estéril, cargado de salvajes fantasías y de estrategias políticas. El rosa es probablemente el color más divergente del “buen gusto”, más bien desencadena deseos infantiles. La localización es también contraria a los escaparates de las galerías, escondida en una trasera, con la entrada al final de un laberinto de pasillos y puertas. Es difícil encontrar la salida y las presentaciones de las exposiciones suelen durar horas. El enfoque es el mismo que el de las performances: experiencia física y tiempo.

Así que… ¿qué fluidos corporales hay ahí exactamente?

Es un secreto. La pintura fue hecha en un momento privado, una performance ritual sin audiencia. Henry Sansom escribió hace poco sobre mi show en Londres: “es increíble y difícil de poner por escrito. Salid, vedlo por vosotros mismos, salir muy encendidos y confundidos”. En el mundo de la conservación también es importante mantener algo de confusión y la comprensión del arte como otro idioma, una lengua diferente a la verbal.

Has hecho algunas performances para muy poca gente. ¿Hasta qué punto es la audiencia un factor en el trabajo?

Creo situaciones íntimas de las que no hay salida. Cuando los espacios pequeños se llenan de gente, la acústica y la temperatura cambian; son factores importantes. Una vez hice un programa de performances muy exclusivo en una limusina rusa de 1958. Invité a artistas a que hicieran sus performances dentro del coche, con los tres únicos espectadores que entraran en el asiento de atrás. Monica Winther hizo una performance donde la gente tenía que mantener en secreto lo que ocurría y el trabajo consistía en hablar con ellos. En este caso, la audiencia obviamente tenía un papel esencial; como conservadora yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Este tipo de confianza en las decisiones del artista y dejar espacio para la improvisación es esencial en mi trabajo de conservación.

¿Qué problemas te encuentras al llevar estos roles unidos de galerista/conservadora y artista? ¿Cómo se organizan tus días?

La combinación de llevar una galería yo sola y ser una artista es genial pero es un reto. Trabajar sola en tu estudio todos los días puede ser un poco solitario y me gustan las discusiones sobre los trabajos. Creo que es bueno para mi propia producción el tomar un descanso y centrarme en otro artista de vez en cuando. En Oslo hay algunos espacios llevados por artistas y quiero apoyar la idea de que los artistas tienen cierto poder a la hora de valorar quién tiene que estar en la escena. Los roles cambiantes me hacen apreciar el trabajo que los galeristas hacen por mí y también saber el tipo de galerista que no quiero ser.

Mis días son bastante distintos, algunos se centran en hablar o escribir, otros días en coser, otros en serrar; supongo que es lo mejor de mi trabajo. El jaleo de mi doble rol es que mi calendario es un puzzle que involucra a mucha gente, pero por suerte ¡me gustan los puzzles!

¡Qué suerte!
Tu padre es psicólogo. ¿Cómo ve él tu trabajo? ¿Habéis hablado sobre los asuntos psicológicos que puede haber detrás de tu investigación, como el juego de roles, Bronies, etc?

Le gusta mi trabajo, probablemente porque juega en diferentes niveles; si se excava se llega a mayores conexiones, como en la psicología. Trabajo con símbolos y con una lógica de los sueños que se desarrolla desde un enfoque más de improvisación. Mi trabajo habla al inconsciente, como alguna de sus prácticas (hipnosis etc.). No entramos mucho en detalle sobre mi trabajo por culpa de la distancia, pero me introdujo en la psicología; en Carl Jung entre otros. Las teorías de Jung sobre los arquetipos y el lado femenino y masculino de todos los humanos me ha inspirado mucho como artista. Cuando alcanzan la edad madura los hombres necesitan vestirse como My Little Pony (Bronies); creo que es un enfoque fascinante a mi personaje de pony azul. Hablando de Jung, podría tener algo que ver con el inconsciente femenino de los hombres. ¿Y quizá los juguetes para niños expresan los arquetipos de nuestra época? Estoy muy interesada en la creciente separación de los juguetes de niños y niñas hoy en día. Ahora los niños rechazan seguir las historias pedagógicas que acompañan a sus juguetes y se inventan las suyas propias, que a veces son grotescas. Las figuras de mi niñez empiezan a aparecer por todos lados en mi trabajo; Miss Piggy, las Tortugas Ninja, Pippi Calzaslargas… Mediante el juego descubrimos nuestra parte oscura. La alegría de excavar en el pasado y lo desagradable es probablemente algo que aprendí de mi padre, que es investigador en el campo de los suicidios.

El artista noruego Kristian Skylstad, que fue conservador de algunos de tus trabajos en su proyecto “Dollhouse”, situado en los jardines de su casa de la infancia, escribió sobre tu trabajo: “las referencias a la infancia son problemáticas porque nos recuerdan a lo que fuimos una vez”. Mientras tanto, el escritor Vilde Horvei, con quien también has colaborado, describe su encuentro con tu trabajo como “una sensación de referencias comunes a un mundo perdido (…) Puede pasar fácilmente de un sueño perfecto a una pesadilla cuando descubres los detalles”. ¿Cuándo empezaste a interesarte por la infancia y los roles? ¿Por qué crees que algunos interpretan tu trabajo como perturbador?

En mis primeros años estudiando arte empecé a utilizar el traje de canguro rosa que me hizo mi madre cuando tenía cinco. Me parece más interesante utilizar trajes que tienen una historia personal y otro uso que aquellos que se parecen a otra persona, como en el teatro. Así que después metí peluches de verdad en mi trabajo; gente que se viste en trajes de peluche antropomórficos para encontrar su verdadera identidad animal.

Supongo que algunos padres encuentran perturbador cuando estos adultos desconocidos se visten como juguetes para niños y acunan a sus hijos en las calles, especialmente cuando hay una clara asociación entre peluches y actividades sexuales anormales. Este tipo de tabúes me interesan, la mezcla de los mundos de fantasía adultos e infantiles. No todo el mundo ve las referencias sexuales en mi trabajo a la primera. Creo que es más interesante esconder los elementos más sucios en un mundo inocente, en un lugar donde no esperes que estén. Supongo que hay cierto humor negro que no todo el mundo pilla, por ejemplo, mi instalación que consiste en un arco iris gigante gigante con heces humanas al final en vez de monedas de oro. Fue un perro el que lo vio por primera vez. Obviamente fue perturbador para alguna gente, especialmente el dueño del perro.

Hablas de la naturaleza física de tus performances; estar encerrado en un espacio íntimo. En tu último show en Londres una miembro de la audiencia se quejó cuando se le roció con ketchup…

Tus disfraces hechos a mano llaman la atención sobre la actuación canónica de los artistas en cuanto a que están activamente involucrados en lo material; el atrezo, los trajes y la escenografía que produces por ti misma es una parte esencial de ellos. Es un enfoque poco convencional a la transmisión de experiencia inmaterial que se ve en la performance de normal. Y ahora vuelves a la fotografía, donde empezaste tu práctica artística antes de tus estudios de arte.

Me contaste que eras reacia a producir obras de arte que se pudieran vender… ¿pero ahora produces fotografías a gran tamaño en marcos exclusivos?

Sí, para mí es importante separar la motivación de producir algo que se venda fácil. Tiene que ser real. Supongo que muchos artistas son auto-destructivos jaja. Trabajando como galerista me gusta hacer felices a otros artistas invitándolos y trabajando para ellos todos los días de la semana, pero como artista, mi meta no es hacer feliz al espectador. De todas formas, lo mejor de esto es cuando la gente está contenta de participar en mi trabajo, como los peluches o como a principios de año el  culturista-tortuga. Estuvo jugando con una Nintendo de los 90 a las Tortugas Ninja un par de horas pintado de verde sentado en una alfombra rosa y llevando un caparazón enano. ¡Y le encantó! Hizo que la performance funcionara.

No fue hasta hace poco cuando mis trabajos han encontrado su lugar en un marco comercial, por llamarlo de alguna forma, aunque ¡estoy sorprendida de que algunas de mis esculturas de bacon se vendieran antes! En mi serie de fotografías la exclusividad tiene que ver con la selección: elijo solo una fotografía documentando cada una de mis performances de forma que sólo te quedes con la idea de lo que te perdiste. Presentando de nuevo las fotografías en nuevas combinaciones para cada show, también con los restos físicos de las performances, quiero construir nuevas narrativas.

anja carr interview art

anja carr interview art

anja carr interview art

anja_carr_art_interview_lamondamagazine_6

anja_carr_art_interview_lamondamagazine_7

anja_carr_art_interview_lamondamagazine_8

Entrevista por
Charlotte Jansen