ANDREJ PEJIC

DONDE LA BELLEZA NO TIENE LÍMITES

En tu vida, la cuestión sobre la identidad ha sido clave desde el principio: de padre bosnio-croata y madre serbo-bosnia, tú naciste en Bosnia y escapaste de la guerra, acabando en un campo de refugiados serbio antes de que os concedieran el asilo político en Australia cuando tenías 8 años… ¿Podemos dibujar una línea paralela entre tus orígenes y tu carrera como supermodelo femenina y masculino?

Definitivamente creo que nací en un mundo de conflicto y transición y que ha quedado un poso de eso en mí. No creo que influya en quién soy, pero se puede dibujar una similitud. Antes de la guerra, el hecho de que mis padres estuvieran casados era normal, pero cuando estalló el conflicto era casi extraño que fueran pareja, porque eran de etnias diferentes. Mi hermano y yo, medio croatas medio bosnios, no encajábamos entre serbios, croatas o bosnios. Hoy en día no encajo entre ningún género en particular, por lo menos físicamente.

¿Cómo te describirías?


Intento no describirme, aunque cuando hago entrevistas y trabajo con periodistas es difícil porque ellos quieren que te categorices en una cosa o otra. Lo encuentro muy limitado. Mi presente lo describiría como una vida entre géneros. No se puede decir que sea una cosa u otra.

¿Cómo deberíamos tratarte? ¿De ella o él?


Mis amigos íntimos dicen “ella”. Pero mucha gente dice “él” también y no me ofende; cuando vives en mi situación no te puedes ofender fácilmente. Las dos formas están bien, pero “ella” vale.

Siendo una supermodelo que personifica los dos géneros, quizá nos puedas ayudar con estas cuestiones. ¿Qué significa ser mujer? ¿Qué significa ser hombre?


Suspiro. Creo que ser uno u otro es ser un ser humano y al fin y al cabo no es tan diferente, es parte de quién eres, cómo de masculinos o femeninos son tus sentimientos. Pero claro, también hay una parte física además de la emocional.

Pero ya que “actúas” en ambos roles y sabes comportarte como mujer y como hombre,  ¿cómo de diferente es ser una mujer de ser un hombre?


¡Nunca he sido muy buena comportándome como hombre! Puedo hacer una sesión de fotos fácilmente, pero eso es diferente de vivir en un mundo masculino; poner un alma femenina en un mundo de hombres es un galimatías. De verdad que no creo que sea tan diferente ser uno de lo otro, pero la sociedad marca una línea muy divisoria. Los hombres tienen que ser menos emocionales, más duros y, supongo que de alguna forma, más bastos, mientras que las mujeres tienen algo más de libertad al expresarse pero al mismo tiempo menos, porque los hombres son el sexo fuerte. Creo que las mujeres están muy sexualizadas y reducidas, por lo menos muchas de ellas.

Muchas veces se escucha que básicamente se aprende a ser mujer y que ser hombre significa ser “natural”, “poco sofisticado”… pero ¿no crees que es tan complicado ser un hombre, o por lo menos lo que se espera de un hombre, como ser mujer?

Sí. Todos nacemos con identidad de género, así como con una orientación sexual. La mayoría de la gente no es consciente de su identidad de género porque se miran al espejo y si son mujeres, ven un cuerpo de mujer; ni siquiera se dan cuenta. Se centran más en su orientación sexual, a quién encuentran atractivo. Pero cuando la parte física y la mental no casan o la relación es mucho más complicada, ahí es donde tomas consciencia de tu identidad de género. Muchos científicos simplemente dicen que es algo con lo que nacemos. Claro está que luego aprendemos a comportarnos como la sociedad nos dicta pero hay un factor biológico implícito. Creo que los hombres sufren tanta presión para ser hombres como las mujeres para ser mujeres.

Te vistes con ropa femenina, utilizas maquillaje… ¿cómo lo ves? ¿Es una forma de ser más sincera contigo misma o de “jugar” con la gente?

Depende, está muy unido a aquello con lo que me siento más cómoda. No me desperté un día cuando era adolescente pensando “quiero provocar a la gente”. Teñirme de rubio platino, por ejemplo, fue algo muy personal: sólo quería ser feliz, sentirme guapa y cómoda. En medio de ese proceso, tuve la suerte de ganarme una carrera como modelo.

Has vivido la guerra, un campo de refugiados, el asilo político… ¿cómo influye este pasado tan duro en ti? ¿Cómo se manifiesta?

Creo que me hizo extremadamente politizada. Cuando era adolescente era muy inquisitiva sobre la vida en general, investigué mucho para saber por qué pasó y qué pasó. Yo no estaba tan traumatizada sobre la guerra pero vi a mi madre sufrir las consecuencias; lo pasó muy mal con depresiones y ansiedad y obviamente mi familia se rompió, así que intenté entender los porqués.

Después de dejar Europa, ¿cuál fue tu primera impresión al llegar a Australia?


Fue curioso cuando nos marchamos del campo de refugiados en Serbia; mi hermano y yo éramos niños y sabíamos que cuando nos mudáramos a Australia nos comprarían una PlayStation y yo tendría mi propia habitación. Deseaba mi propia habitación. Cuando llegamos pensábamos que iríamos a una ciudad porque las postales estaban llenas de rascacielos, pero cuando llegas a Australia ¡es en realidad como un pueblo! En Melbourne sólo hay rascacielos en la zona financiera, pero la mayoría de la gente vive en los suburbios; recuerdo que mi madre estaba muy decepcionada porque ella es muy europea, siempre había vivido en ciudades y entonces nos tuvimos que adaptar a la vida suburbana. La cultura australiana es muy diferente a la europea; la gente es mucho más privada. En Europa la gente valora las plazas y los jardines delante de casa, donde los vecinos vienen y toman café, mientras que en Australia la gente vive en el patio trasero, en la privacidad, en los cercados. Fue un shock cultural, sin duda. Tú eres un inmigrante y, no importa lo multicultural que sea Australia, siempre hay un nivel de racismo, así que te tienes que adecuar y encajar.

Hoy en día, ¿dónde consideras que está tu casa?


En Melbourne, donde está mi familia, aunque ahora vivo en Nueva York, mi hogar de la juventud.

¿Siempre te has sentido atraída por el mundo de la moda? Hemos oído que para ser modelo tu cultura sobre la moda es impresionante.


Sin duda he estudiado la industria en la que me muevo, quería saber sobre ella y ser capaz de tomar las decisiones acertadas para mi carrera, pero no creo que es un campo en el que hubiera terminado si no hubiera sido modelo. Además, ser modelo no era mi meta; crecí con una madre soltera que era académica, así que no estábamos en las circunstancias más cómodas. Lo mejor que podía darnos era educación; la educación fue una forma de que llegáramos a algún lado. Así que yo no tenía mucha libertad de movimiento en la escuela, era como “si no traes una carrera en Medicina o como abogado, no traigas ninguna carrera”. Ser modelo, actriz, o algo por el estilo no era sensato, era para la gente con padres ricos que podían permitírselo.

¿Ser modelo, era un sueño para ti?


Creo que es algo en lo que todo el mundo piensa cuando son jóvenes. Cuando era niño, yo no vivía una vida con la que me sentía cómoda. Antes de que decidiera soltarme y ser yo misma, me tumbaba en la cama y soñaba con situaciones; no necesariamente con ser famosa, pero sí con ser yo misma. Así que sí, ser modelo era una de esas cosas en las que pensaba, pero cuando me descubrieron yo pensaba que no sería capaz físicamente.

¿A quién admiras? Artistas, escritores, modelos…


Soy una gran seguidora de la literatura rusa; me encantan Tolstoy, Dostoyevsky, Trotsky, Rosa Luxembourg… Sobre mi estilo, sigo a gente como David Bowie, Boy George, Amanda Lear… Y mi modelo favorita hoy en día es Kristen McMenamy.

¿Cómo reaccionan las demás modelos cuando apareces?


Quiero pensar que se lo toman bastante bien. Pero es una industria muy competitiva donde muy pocas modelos pueden ganarse la vida y hacer una carrera. Hay mucho menos dinero de lo que la gente cree. Por supuesto que he experimentado cierta negatividad de ambos lados, porque hago hombre y mujer, y hay quien piensa que es injusto. Es una industria muy puta, no puedes gustarle a todo el mundo.

¿Qué te atrae?


La confianza, el humor, una imagen algo salvaje, la creatividad y la inteligencia.

¿Qué es bello para ti?

Linda Evangelista… Creo que mi visión ha cambiado mucho. Crecí con una madre que era extremadamente bella pero cuyos estándares de belleza eran muy altos; ella veía a Sofia Loren y Elizabeth Taylor, esas bellezas clásicas, como la belleza última. Creo que heredé eso de ella. No es que crea que la belleza es tan importante, pero coincido. Al estar metido en esta industria comienzas a ver la talla cero como belleza también y adquieres una idea más moderna; lo raro se convierte también en bello. Por ejemplo, Kristen McMenamy, Gemma Ward, Saskia de Brauw… no son bellezas tan clásicas, pero hay algo muy interesante en su imagen. Es interesante ver que la gente que en una situación normal no serían consideradas bellas ¡en el mundo de la moda lo son!

Aparte de ser modelo, ¿cuáles son tus planes?


No lo sé. Quiero seguir haciendo esto hasta cuando pueda y probar en el mundo del cine; acabo de grabar un cortometraje en Nueva York. Me estoy metiendo en ese mundo para ver si algo me dirige ahí, porque no quiero hacer nada en lo que sea pésima. También me estoy promocionando mucho, intentando crear mi marca personal y un nombre que tenga longevidad aparte de la Alta Costura. Quizá vuelva a estudiar, quién sabe, o terminaré en una granja…

Hemos oído algo sobre un reality show… 


Estamos intentado tirar con esa opción hará un tiempo ya, y en Europa lo están considerando. Sólo lo haré si casa con mi personalidad. No quiero convertirme en esa persona loca de la televisión.

“La expresión artística como forma de defender…

… el cuestionarse el mundo y exponer la verdad sobre la vida.»

 Entrevista: Guillaume Thomas