COLMILLO DE MORSA

EL VALOR DE MARCA

Cuanto más entrevistas leo, más llama la atención con qué cariño y respeto todo el mundo habla de vosotros. La imagen que se proyecta es de naturalidad, de cercanía, casi como la personificación de las prendas.

Somos muy majos (risas). No, ahora en serio, siempre hemos intentado ser muy cercanos, hemos atendido a todo el mundo y no somos nada secos, suponemos que algo contará.

Lo vuestro es como una vuelta a la sencillez, a los materiales de calidad, valores que no siempre están necesariamente ligados a la gente joven, ¿quizá? ¿Cómo hacéis que funcione?

Buscamos el valor más atemporal, la sencillez y las líneas puras. Intentamos que los materiales y acabados, por sí solos, den valor a la prenda. En realidad, hay que decir que tenemos clientes de todas las edades, no tan jóvenes como la gente piensa. Somos una marca joven pero nuestro público está más a partir de 30 años. Suponemos que también cuenta mucho la situación actual; a la gente joven quizá le gustaría llevar este tipo de marcas pero no se lo pueden permitir. La gente un poco mayor valora quizá más el material, como en la época de nuestros padres que gastaban dinero en ropa pero no te comprabas cosas todos los días.

La naturaleza y lo nórdico se citan como algunas de vuestras fuentes de inspiración. ¿Algún icono que no nos imaginaríamos que ocupe también ese puesto de inspiración?

¡No tenemos un lado oscuro! (risas) Es que no tenemos tiempo, no estamos nada en contacto con el mundo del día a día. Ah pero eso sí, nos encanta Anna Dello Russo. Siempre que diseñamos algo un poco más especial decimos “¡esta para Anna!”

Vuestro lema viene a decir en castellano algo como que la belleza tiene formas infinitas, pero tiene que haber alguna prenda que aborrezcáis, aunque sea de pequeños.

Las hombreras. Nunca entendí las hombreras, sobre todo para niños. Y los pantalones anchos. ¡Viva los pitillos masculinos!

Tongatapu es un paraíso. ¿Qué tiene este lugar de especial para bautizar así a vuestra última colección?

Su cultura maorí jugó un papel muy grande. Nos gustaba mucho la idea de las cabezas totémicas, así que hicimos trabajo de investigación y cuando nos encontramos con Tongatapu nos encantó.

Los estampados también cobran mucha fuerza en vuestros diseños y habéis colaborado en Tongatapu con el artista Mikel Paskal para crearlos. ¿Diseño y estampado dan a la prenda un significado aún más especial?

Sí. Sin duda, las prendas con el estampado se venden mucho más; siguen siendo nuestras prendas básicas, pero con un toque diferente. Quizá eso haya hecho que esta colección se venda más entre gente joven. Nos han comprado de muchos sitios. Buscamos la relación de color y prenda y la colaboración con Mikel ha ido muy bien; él es, además, quien nos lleva el tema gráfico y la imagen de marca. Aprovechamos e hicimos algo más cañero con él.

¿A qué paraíso os ibais ahora mismo sin pensarlo dos veces?

Asia, donde nadie nos entienda. O Estados Unidos, también, a un pueblo perdido.

Y por mucho que con vuestras colecciones viajéis por ahí en busca de inspiración, luego apostáis por la localización. Dan envidia vuestros principios, en serio que deberían aprender de vosotros.

Bueno, es mucho trabajo y una apuesta, es un valor más de la marca. No entendemos el concepto de “marca de lujo Made in China”; si es un producto que vale 800€, te das cuenta de que ganan mucho dinero sin respetar condiciones laborales. Nosotros queremos una producción digna, con unas condiciones. La sostenibilidad es un concepto que tenemos muy presente.

¿Os echáis más trabajo encima con esta filosofía?

Es más difícil llegar a un publico que lo entienda, lo valore y quiera hacerse con ello. Lo fácil es ir a Zara o a cualquier tienda del estilo.

Elisabet Vallecillo y Javier Blanco. ¿La pareja perfecta?

(Risas) ¡No nos peleamos casi nunca! Cada uno tiene sus tareas, así que no hay lugar a discusiones.

¿Estamos locos todos los que apostamos por un proyecto personal ahora mismo?

No. Nos alegramos mucho cada vez que sale algo nuevo; cuando nuestros amigos se animan, nosotros damos ideas y consejos. No nos gusta lo de tirar la toalla. La gente, con la crisis y al verse en las últimas, piensa “de perdidos al río” y, en realidad, se embarcan en su propia aventura. La gente se busca la vida y se monta su propio chiringuito. Y si nos equivocamos, somos jóvenes, podemos equivocarnos.

Para que Barcelona sea una de las denominadas capitales del diseño europeo o por lo menos intentar estar siempre en la vanguardia, la falta de ayudas por las instituciones para creadores es bastante grave ¿no?

Es que no tiene nada que ver con el resto de Europa. Es un despropósito; ni hay ayudas ni las organizaciones funcionan.

De la 080 no hablamos ¿no?

No tiene sentido que apuesten por un enfoque de apoyar a diseñadores jóvenes y hacer una pasarela alternativa y luego desfilen Mango y Desigual y que la prensa sólo se haga eco del front row. Hay un error de concepto muy grave.

Lo de C&A debió de sentar muy bien me imagino.

¡Fue una sorpresa muy maja! Es un reconocimiento de una empresa grande a los pequeños, y, bueno, que te elijan directamente, pues sí, sienta bien. Además el proyecto está muy bien porque tiene relación con nuestra filosofía.

¿Qué planes de futuro tenéis?

Darle caña a la tienda que ya tenemos (C/ Vic 15, Barcelona) y vamos a hacer una colección cápsula de hombre. Y luego, la exclusiva… ¡abrimos nueva tienda! ¡Tenemos un nuevo espacio en El Born que abriremos muy muy pronto!

Les preguntamos esta cuestión a todos los entrevistados en La Monda. Os damos la primera parte de una frase y vosotros tenéis que completarla. Así que… “la expresión artística como forma de defender…”

Nuestra personalidad.

Web: Colmillo de Morsa

Entrevista: Ane Guerra