BRUCE LABRUCE

CELEBRANDO LA OPOSICIÓN

Luis Buñuel dijo una vez: “No entiendo bien por qué, pero siempre he pensado que el sexo tiene ciertas similitudes con la muerte, una secreta pero constante relación”. La palabra francesa para denominar al momento post-orgásmico es, por ejemplo, “petit-mort” o pequeña muerte. Echando un vistazo a tu producción, tus películas y fotografías y su estilo único… quizá podríamos establecer la misma referencia.

Freud, de hecho, postuló la oposición entre Tánatos, la pulsión de la muerte, y la pulsión sexual, pero hay muchas pequeñas muertes en vida. Después de practicar el sexo o después de que alguien agote su propia serotonina tras consumir ciertas drogas, uno siente esa pequeña muerte. De alguna manera, siempre he tenido alguna escena de cementerio en casi todas las películas que he hecho, muchas veces incluyendo escenas de sexo ahí. Quizá es una forma de mantener alejada a la muerte o quizá es un guiño a la inevitabilidad de la muerte. ¡O a lo mejor es simplemente un sitio al aire libre silencioso, remoto y donde ningún ser vivo puede ver lo que tramas!

En los tiempos pre-internet… ¿cómo llegó a conocer el pequeño Bruce, criado en una granja, que conceptos como queercore existían y cómo llegó a publicar el fanzine de culto J.D? Nosotros nos criamos en un pequeño pueblo en el monte, por eso se nos hace interesante.

¡El pequeño Bruce no sabía que existían conceptos como queercore porque el pequeño Bruce fue, de hecho, uno de los creadores del queercore! Me mudé de la granja para ir a estudiar a la universidad y pronto me encontré con unas bolleras punk con las que empecé a escribir fanzines y a grabar películas experimentales. Estábamos cansados de la cultura gay pero descubrimos que el hardcore punk de mediados de los 80 era de cierta manera homofóbico, así que forjamos nuestro propio movimiento queer punk.

Tu última película, Gerontophilia, trata sobre una especie de concepto tabú en esta sociedad actual de cuerpos perfectos y juventud eterna; el sexo y la atracción sexual de y hacia los ancianos. Es hora de aceptar que es una realidad, pero ¿por qué, de entre todos los temas que podías haber elegido, fuiste a por éste en particular?

Quería hacer una una película más comercial de alguna forma, pero aún y todo deseaba seguir siendo fiel a los temas que me interesan – el fetichismo, lo tabú, los personajes que van en contra de lo normal en la sociedad. He conocido a bastantes amigos en mi vida que me contaron cómo perdieron su virginidad con un hombre mucho mayor. También he conocido a gente con fetiches muy específicos, incluyendo gerontófilos. Me parecía muy buena metáfora para cualquiera que tuviera una predilección sexual desaprobada por la sociedad. También había leído que la gente mayor en residencias continúa siendo muy sexual y que algunas veces los medican para controlar su comportamiento. Parece que a veces los convierten en zombies, ¡así que en cierta manera he hecho otra película de zombies!

La esperanza de vida de la población mundial está subiendo y, por ejemplo, ya no consideramos que la gente de 65 años sea “vieja”. Creo que “Gerontophilia” habla de un tema que, en algunas décadas, será un asunto común. ¿Cómo se siente uno al ser polémico o clasificado como polémico aún cuando no se está siendo?

Por alguna razón, soy contestatario y polemista por naturaleza. Mi filosofía sobre la homosexualidad es celebrar la diferencia, lo que me hace ver el mundo en un plano de oposiciones. Siempre realizo películas sobre personajes que son marginalizados o privados de sus derechos: incomprendidos, parias, rebeldes o revolucionarios. No estoy interesado en preservar el status quo y siempre cuestiono a la autoridad.

¿Qué te atrajo sobre la idea de filmar una película más comercial?

Sentía como si ya hubiera explorado bastante a fondo el mundo pornográfico y underground. Si hubiera continuado haciendo sólo cine pornográfico, nunca llegaría a una audiencia más amplia y tenía el peligro de terminar predicando siempre para el mismo coro. También quería ponerme un reto a mí mismo, con un presupuesto más abultado, un equipo de gente y una realización más industrial. Casi todas mis películas han sido estilo guerrilla, sucias y pequeñas, sin permisos, evadiendo siempre a las autoridades, y pensé que ya era hora de probar un método completamente diferente.

Hablemos sobre pecados confesables. Teniendo en cuenta el halo romántico del que a veces hablas, mezclado con el componente de comedia de tu producción… ¿hay alguna película de amor cutre de Hollywood que no puedes evitar ver cada vez que la echa por la televisión?

¡Claro! Soy un pringao para las películas clásicas de Hollywood. Me encanta “Tal Como Éramos” con Streisand y Redford, pero también me gustan las películas románticas un poco más raras de Sydney Pollack como “Los Tres Días Del Cóndor” con Redford y Faye Dunaway. ¡Es una especie de cine de suspense y espías retorcido con un una relación dudosa y casi sadomasoquista entre los dos protagonistas!

¿Podemos creer que, aparte de la sangre, el sexo y el genio detrás de L.A Zombie, hay un Bruce al que le gusta esconderse detrás de una manta y retorzar un domingo por la tarde? ¿Esa persona, existe?

Creo que mis películas demuestran que tengo un lado romántico muy desarrollado. Mi pasatiempo favorito es tumbarme en la cama viendo películas antiguas de Hollywood en YouTube. Mi marido, que es cubano, también es un romántico y cuando estoy en Toronto somos bastante domésticos. ¡Él cocina todas las noches y yo lavo los platos!

Supongo que se pueden encontrar tantas preferencias sexuales como gente en este planeta. Lo que es raro y lo que no cambia con el tiempo, pero ¿qué hace que las perversiones evolucionen?

¡La perversión de un hombre es la postura del misionero de otro! ¡O de la mujer! De cuando en cuando algún autor como Jaqueline Susann o E. L. James llegan y popularizan algo que anteriormente estaba considerado como raro, alternativo o underground. ¡No hacen más que despertar los impulsos más oscuros que hemos tenido que reprimir!

Has sido muy activo en un campo amplio de la creatividad durante más de 20 años. Supongo que has visto mucho y has experimentado mucho. Echando la vista atrás… ¿quedan cosas que te sorprendan por ver?

Siempre. Nunca he tenido una mirada aséptica y nunca he estado de vuelta. Como artista, siempre tienes que ser sensible a lo que te rodea. ¡Soy el tipo de persona que aún tiene que ver películas de miedo tapándome los ojos!

Tu exposición en la Fresh Gallery en Madrid fue tan adorada como polémica; llena de iconografía religiosa, pudimos ver imágenes de monjas, curas y cruces. Si la religión no existiera, ¿habría espacio para conceptos tales como el pecado o la perversión?

Sí, tenemos que dar las gracias a la religión organizada por todos nuestros pecados y nuestras perversiones. Es justo la gente que crea las reglas de la conducta apropiada la que crea a su vez los tabúes y que nos meten miedo a transgredir. La religión es el creador de fetiches definitivo y, a su vez, ¡el fetiche definitivo también!

Tu trabajo está centrado casi siempre en la figura masculina o en el mundo masculino. ¿Qué simbolizan las mujeres para ti?

En realidad, algunas veces sí que tengo a mujeres muy fuertes y feministas en mis películas. Son casi siempre las intelectuales, las revolucionarias, las artistas que sacan sentido del mundo. Como soy homosexual, tiendo al fetiche de sexualidad masculina, de modo que los personajes femeninos son muchas veces valorados por sus cerebros y por su talento creativo. De todas formas, también aprecio la belleza femenina y la celebro en mis películas y mis fotos. Esto, obviamente, incluye a mujeres trans.

¿Qué bulle ahora dentro del cerebro de Bruce, cual es tu próximo proyecto?

Ay, es un secreto. También tengo un pequeño proyecto llamado “El Cerebro de Ulrike”, que es como una secuela de mi película “Raspberry Reich” sobre un grupo de feministas revolucionarias. Estoy creando un proyecto nuevo y más grande también, pero es secreto aún.

Les preguntamos esta cuestión a todos los entrevistados en La Monda. Os damos la primera parte de una frase y vosotros tenéis que completarla. Así que…“La expresión artística como forma de defender…”

¡mis ideales revolucionarios!

 

Entrevista: Ane Guerra

Web: Bruce Labruce