LOLA (LAURENT MERCIER)

LAURENT Y LOLA, UNA HISTORIA DE AMOR

¿Se probaba el pequeño Laurent las ropas de su madre cuando era un niño?

¡Puedes estar seguro de que lo hacía! No solamente se ponía las ropas de su madre, también buceaba en su armario para encontrar ropas de los años 50 y 60, porque ya desde entonces me gustaban. Siempre me han gustado los zapatos, todo comenzó con eso… Justo cuando estaba en la edad de empezar a andar, vi en el armario de mi madre los zapatos que utilizó en su boda: un par de stilettos blancos de los 60. Fue amor a primera vista. Me ponía esos zapatos todo el rato, pero un día mi madre se hartó de que hiciera agujeros en el parqué, cogió los zapatos y los tiró al fuego de la chimenea. Horrorizado, vi cómo los consumían las llamas. Creo que por eso tengo más de 500 pares de zapatos hoy en día. Más tarde, cuando iba de visita con mi madre a casas de sus amigas, corría a buscar zapatos de tacón que pudiera robar. Obviamente, me pillaron más de una vez. Aún y todo, cogía los zapatos y me los ponía; había un bosque detrás de mi casa así que corría a él con los zapatos puestos.

¿De dónde viene Lola? ¿Cuándo apareció por primera vez?

¡Ella siempre ha estado ahí! Siempre he desarrollado mi personalidad masculina porque era el curso normal de los acontecimientos, pero, en paralelo, Lola siempre estaba presente: ella creció conmigo. Es casi como una doble, mi hermana gemela. Somos gemelos idénticos, del mismo óvulo.

¿Qué significa para ti ser mujer?

Para ser sinceros, no lo sé porque no soy una mujer, así que al fin y al cabo es un concepto que no puedo entender. Todos tenemos en nuestra cabeza una parte más femenina y otra más masculina. Yo creo que estoy al 50-50. Creo que ser mujer supone nacer como mujer: con esto quiero referirme al hecho de haber aguantado todos los dictados de la sociedad sobre el género. Creo que uno sólo puede decir “sé lo que es ser mujer” cuando ha sido educada como mujer en nuestra sociedad. Por cierto, yo no tengo ningún deseo de ser mujer; estoy interesado en la proyección de la mujer ideal. ¡No quiero ser mujer, no me pone nada!

¿Por qué te travistes?

Significa ser capaz de dar vida a una fantasía y tengo la suerte de tener una silueta que me deja llevar a cabo la transformación. Vestirme como una “diva” (no quiero utilizar el término “mujer) es una forma de dar cuerpo a mis ilusiones, de convertirme en una de esas mujeres que me marcaron tanto cuando era más joven, como Marlene Dietrich y compañía. No son mujeres corrientes, se basan en la transformación: el pelo, el maquillaje, la actitud, la fotografía… Y esto es en lo que estoy interesado: el proceso que hay entre lo natural y la extrema sofisticación. Es necesario mencionar también que inicialmente uno no necesita ser una mujer para convertirse en diva; puedes ser un hombre y ser diva.

¿Qué opina Laurent de Lola? ¿Y viceversa?

Laurent de Lola: Bueno, obviamente él se queja mucho de ella porque es un desastre andante, siempre le roba de la tarjeta de crédito, él tiene que hacerse cargo de sus resacas… Pero en el fondo Laurent está muy contento de tener a Lola, porque añade mucho a su propio carácter. Si él sólo fuera Laurent… bueno, sólo sería Laurent y eso sería bastante triste. Lola es una fuente constante de alegría; si Laurent es mentalmente estable es gracias a Lola.

Lola sobre Laurent: Ella piensa que él es majo, un poco reservado y vergonzoso. Quizá un tanto tibio para Lola… pero… por otra parte, está contenta de que él trabaje tan duro y gane dinero. No puede quejarse porque él nunca le dice que no. Es una especie de marido aburrido pero que, de alguna forma, aún quieres porque es útil.

He oído que estás dando clases… ¿puede uno aprender del misterio del glamour de ellas?

Diría que el glamour puede ser aplicado. ¿Puede uno aprender el glamour? Algunas personas nunca lo van a pillar del todo. Si estás en buenas manos puedes convertirte en glamuroso.

Te vimos ligando con el Príncipe Alberto de Mónaco hace un par de años; ¿tienes algún otro amante famoso?

“Ligando”… ¡venga ya! Me acerqué un poquito a él y los de seguridad vinieron corriendo. No podemos dejar que la gente piense que hay algo entre nosotros sacado de la micro-interacción donde simplemente me tiré a sus brazos porque me pagaron por estar ahí. Yo acudí con la organización del Baile de la Rosa en honor a La Movida, así que tenía que ser divertido… Cuando anunciaron la entrada de la Familia Real y pusieron en fila a los fotógrafos, como reina que soy obviamente pensé que tenía que estar ahí. Incluso le dije al Príncipe Alberto: “no estoy impresionada por mucho que tú seas príncipe porque yo soy una Reina”. Él se rió, y luego los de seguridad me apartaron para que se pudieran hacer la foto sin mí.

¿Cuál es el hombre ideal para Lola? ¿Y la mujer ideal?

Déjame pensar… ¿el hombre ideal que me gustaría ser o que me gustaría tener? Ser o tener, ahí está la cuestión…

¡El que te gustaría TENER, claro!

El hombre ideal para mí es un hombre de verdad, atlético; el tipo de hombre que ya tengo, en realidad. No me gusta que sea intelectual porque yo ya hago suficiente de intelectual; si fuera a estar con alguien como yo perderíamos mucho tiempo divagando en nuestros propios pensamientos. Me fascina el punto de vista sobre la vida totalmente masculino y directo. Se nota que el mundo está hecho para el hombre heterosexual, le da un tipo de seguridad que me parece atractiva. Por una vez en mi vida me gustaría que fuera responsable, alguien en quien pueda confiar. No pido una relación en exclusiva porque yo no podría pretender ser “todo” para alguien. En realidad me parece bastante pretencioso llegar a una persona y esperar que sólo esté contigo. Por otro lado, ¿cómo puedo saber si voy a encontrar a alguien que lo sea todo para mí? No tengo la necesidad de saber lo que pasa cuando no estoy; no soy posesivo.

Y la mujer ideal… ¡Esa es Lola, por supuesto! Ella es ideal y perfecta. Más aún, acabo de perder 5kg, soy lo más “couture” del planeta, mis caderas sobresalen, llevo Mugler todo el día y todos los días… Tantos travestis matarían por estar en mi posición ahora mismo…

De Lola se dice que es exquisitamente mala, pavorosamente dominante, una juerguista con un sentido del humor insuperable… ¿tiene otras cualidades?

No creo que sea mala, simplemente digo las cosas como son. Laurent es muy diplomático y Lola mucho menos así que… No creo que sea mala, puedo ser desagradable pero es diferente… Cuando me pongo el rimmel me vuelvo una estrella, así que es una forma de contrarrestar la diplomacia de Laurent. ¿Una juerguista? Pues claro, me gusta la noche porque transforma a la gente en caracteres más interesantes y esa es la gente que me atrae. ¿Dominante? No tanto… Y sobre el sentido del humor… ¡Lola sólo dice la verdad!

En tu casa hay estanterías llenas de… ¡tacones! ¿Qué hace que ese objeto sea fetiche para tanta gente?

Bueno, porque es un signo obvio de elevación, por lo menos física; más aún, cambia la vida de uno, cuando te pones tacones no te mueves de la misma forma, cambia cada movimiento vital. Me gusta el lado creativo de los zapatos que permite que los pies adquieran otra forma. Además, es un acto de creación a través del dolor el moldear una forma básica como el pie en un milagro andante. ¡Y es emocionante!

Tu rival hace una entrada triunfal en una fiesta en la que estás… ¿qué haces?

El problema está en que mis rivales son mis amigos; son mis mejores amigos. De todas formas, en lo que respecta a ser chic y elegante, casi nunca me ganan… En realidad no tengo rivales. Ésta también es una de las ventajas de tener tu propio personaje: no hay nadie en el mundo con las mismas cualidades que tú y tú tienes la libertad de encontrar tu propio lugar en él. No compito con nadie. Al contrario, me alegro mucho cuando veo a gente con ropas maravillosas y actitud, es un placer. Ojalá hubiera más gente así. Soy un gran defensor de la excentricidad; permite a la gente expresarse por sí mismos como individuos con la personalidad que quieren. Creo que es un logro en la vida cuando alguien empuja su capacidad de ser único hasta el máximo potencial.

¿A quién admiras?

Linda, Glenda, Maria, Marlene, Marilyn… ¡a todas! La gente que más me inspira son aquellas criaturas de glamour, que son el resultado del trabajo de bastante gente. Por ejemplo, me gusta Lady Gaga. No soy muy fan de su talento musical, pero, sin duda, tiene personalidad. Ella dio el pistoletazo a una nueva era de la cultura pop; en los últimos 20 años todos los artistas solían vestir igual hasta que la ascensión de Lady Gaga inspiró una nueva ola de atrevimiento y looks extravagantes y raros. Prefiero a una mala cantante con personalidad a una buena sin presencia; por ejemplo, no me gustan nada Maria Callas o Edith Piaf. Aunque creo que Lady Gaga no es mala, es una cuestión de gustos musicales… Ella dijo algo como: “no importa quién soy, pero si quiero el éxito internacional de Lady Gaga tengo que comprometerme con el papel”.

¿Qué te inspira?

Errrmmm… No estoy tan inspirado ahora mismo… ¡Soy más como una musa, una inspiración como tal!

Has liderado varias casas de moda (Balmain, Morgan… ) así como tu propia colección durante 20 años. ¿Qué te han enseñado todos esos años?

Ha sido un duro trabajo, pero fue algo que siempre quise hacer, desde que era un niño. Me di cuenta de lo que era la moda cuando tenía alrededor de 10 años y encontré una revista L’Officiel de 1957 en una pila de papeles viejos; trataba sobre la última colección de Mr. Dior, porque él murió ese mismo año. Fue como descubrir un tesoro, tenía la sensación de que había hallado algo extraordinario. Comencé a dibujar una y otra vez todos los patrones de los vestidos y fue ahí cuando me di cuenta de que eso era lo que quería hacer con mi vida; diseñar ropa. Desde entonces hice todo lo posible para hacer mi sueño realidad y no fue fácil, porque yo crecí en una remota y pequeñita aldea de Suiza en un tiempo en el que casi no había información sobre París o la moda. Empecé vistiendo las muñecas de mi hermana y paso a paso llegué a la capital francesa. Estaba tan contento cuando hice mi sueño realidad, que el problema vino cuando el sueño, en efecto, se volvió realidad. Soy alguien que tiene la cabeza en las nubes, un soñador, y como tengo que estar todo el rato pensando y realizando mis sueños, siempre tengo que buscar nuevos. ¡El éxito es extenuante!

De todas formas, este período de tiempo ha sido fantástico; tuve mucho éxito y ser el responsable de  Balmain Alta Costura justo después de Óscar de la Renta fue el punto culmen de mi carrera. He formado parte del cenáculo sacrosanto de los diez diseñadores de moda que han tomado parte en el calendario de la Chambre Syndicale de la Haute Couture et du Prêt-à-Porter.

¿Qué consejo darías a los jóvenes estilistas?

Ninguno, porque el mundo de la moda ha cambiado muchísimo: no se parece en nada al trabajo que yo conocí y que llevé a cabo… Para ser sinceros, hoy en día lo que le diría a un joven diseñador sería: “haz caso a los hombres de traje y corbata, porque al fin y al cabo, lo que vas a acabar haciendo es intentar reconciliar, en vano, tu visión con la suya…”. ¡Los hombres de negocios podrían hacer las colecciones ellos solos ya que parece que saben mucho más que el resto!

¿Si alguien te llama mañana para dirigir una casa de moda, sería…?

Thierry Mugler. Están buscando a alguien ahora… Es una casa que podría llevar muy fácilmente y convertirla en oro. ¡Harían mucho dinero conmigo! Desafortunadamente no soy lo “adecuado” ahora porque he ido en muchas direcciones diferentes y me conocen demasiado bien en Mugler, especialmente desde que actúo en el cabaret Manfred Thierry Mugler: no creo que me tomen en serio, lo que es una pena… De todas formas, no voy a destapar mis muy lucrativas y geniales ideas, pero ¡harían maravillas conmigo ahí!

La presencia glamurosa de Lola ha iluminado las noches parisinas desde hace años ya: hoy en día se sube al escenario, como has dicho, del cabaret  Manfred Thierry Mugler para les Mugler Follies… ¿es tu momento estelar?

Una vez más, ¡es un sueño hecho realidad!

Les preguntamos esta cuestión a todos los entrevistados en La Monda. Os damos la primera parte de una frase y vosotros tenéis que completarla. Así que…

“la expresión artística como forma de defender…” nuestras diferencias.

 

Entrevista: Guillaume Thomas