BETONY VERNON

ELLA ES EL PROFETA DEL AMOR

Tu libro The Boudoir Bible nos excitó más de una vez… Es, al mismo tiempo, una inspiración y una llamada a hacer el amor. ¿Aceptarías que te llamáramos ‘profeta del amor’?

Adoro la descripción. Me podéis llamar profeta del amor, ¿por qué no? Estoy en una misión y el amor es el motor. Si hay algo que falta en el mundo, creo que es amor.

Como todo profeta que se precie, tú nos traes revelaciones que nos pueden cambiar la vida en cuestión de… sexo. ¿No es una cruz un poco pesada para acarrear?

No, ¡alguien tenía que hacerlo! De hecho, la parte más dura y larga fue escribir mi libro; pasé cinco años escribiéndolo y cuando me puse a buscar a alguien que me lo quisiera publicar, obtuve mi confirmación de que la gente aún tiene miedo de hablar francamente de, no sexo, porque el sexo está en todas partes, pero sobre placer. Ese era el tabú. El tabú del placer aún está presente en nuestra sociedad, igual que el tabú del amor; creo que son muy similares. La gente tiene miedo a la intimidad, a enamorarse.

¿Rezas a Venus o a Dionisos?

Ambos eran buscadores y proveedores de placer. Los adorábamos a través del placer. Érase una vez una era en la que podíamos rezar a Venus, Dionisos y también a los demás; no era un escenario monoteísta. Era entonces cuando el placer no era un tabú; era una necesidad, una forma de veneración. Así que yo rezo a Venus y a Dionisos; aunque Dionisos suele estar un poco borracho así que hay que tener cuidado con el alcohol, ¡si no no se disfrutarán los efectos plenos del amor!

Si hablamos históricamente sobre el amor, la sociedad occidental parece más rígida y reprimida que otras. ¿Qué nos hace tan diferentes? ¿Por qué es la lujuria un pecado?

Volvemos a la cuestión del monoteísmo. Desde que las religiones “abrahámicas” cogieron forma, el cuerpo se convirtió en pecado. Creo que nos acercamos mucho a Dios cuando hacemos el amor de forma prolongada, cuando tenemos la capacidad de explorar nuestros cuerpos y los de nuestros amantes de una forma trascendental. Es algo extraño que el cuerpo esté separado de la mente y el espíritu, y es interesante que haya una especie de vuelta al espíritu en la sociedad de hoy en día. Creo que hubo un tiempo en el que la idea de que cualquiera tenía el poder de tocar a Dios y probar ese estado sagrado ha sido una de las razones. Porque si pensamos sobre el compartir información sobre sexualidad durante la historia, siempre fue elitista; el Kama Sutra, así como las guías sobre sexualidad, fueron creadas para las élites, hasta que las cosas empezaron a cambiar en los años 50.  Sólo en los últimos 60 años hemos podido compartir una conversación como ésta. El sentido de libertad sexual es algo que ha evolucionado en rachas de “libertad o no” en las últimas décadas.

Te refieres mucho al Tao del Amor y a los rituales sexuales tántricos en The Boudoir Bible. ¿Qué hay tan esclarecedor en estas dos filosofías/prácticas? ¿Cuál es tu conexión con ellas?

Una de mis metas era escribir un libro para occidentales, pero no se puede hablar de ciertas técnicas incluyendo aquellas que permiten hacer el amor por un tiempo prolongado sin mencionar el Tao del Amor y el Tantra. Creo que lo más interesante en esas prácticas es que estaban consideradas como la forma más fácil de entrar en comunión con uno mismo y con una fuerza superior. La filosofía asiática es algo que está en mi vida desde que era pequeña; me educaron en casa y mi padre era muy partidario de que absorbiera todo tipo de filosofías del mundo.

¿Conociste a alguien especial en tu temprana búsqueda de placer, como un maestro sexual, un sabio?

Sí, hubo algunos hombres y mujeres sabios en el camino sexual. Me considero afortunada porque me marché de casa bastante pronto y fui iniciada en el sexo por un grupo de gente un poco mayor. Tuve que crecer muy rápido para poder sobrevivir en el mundo y en la realidad. Fui iniciada en la estimulación total de mi cuerpo bastante pronto y tuve mucha suerte de que tener un iniciador fabuloso; nunca sentí peligro, nunca cuestioné la normalidad de ello, simplemente no era parte de mi vocabulario. Fue bastante después, cuando empecé a hacer joyería erótica, cuando me di cuenta de que la gente pensaba que era anormal; “eres excéntrica”, “eres sadomasoquista”… Nunca me catalogué en ninguna de esas cosas.

La sacralización, sofisticación y la estetización juegan un rol importante en tu acercamiento al sexo: las “herramientas-joya”, el vocabulario religioso que utilizas… ¿es una estrategia para apartarse del tríptico común de “vergüenza, culpa y suciedad” que se asocia al sexo?

Absolutamente, pero no sólo eso. Mi rol es también traer lo sagrado a nuestras vidas sexuales, porque creo que nuestra sexualidad es un punto central en el bienestar de la totalidad de nuestras vidas. Mi acercamiento al reino sexual es también sagrado; vuelve a esa idea de que es una forma fácil y rápida de conocer a nuestra pareja, de hablar un lenguaje que no necesariamente tiene palabras, un lenguaje espiritual. Si pensamos en la experiencia religiosa, alguien que está en éxtasis religioso no está ahí; está hablando con Dios, o un santo, o quien sea, algún tipo de fuerza que entra en acción. El sexo nos permite tener esa experiencia.

Tu libro se lee con excitación, gusto y… ansiedad. ¿Son las metas sexuales que describes la única puerta a la felicidad?

No, no la única puerta a la felicidad, pero es una combinación del paraíso sexual de alguna forma. Todos tenemos un cuerpo; sólo tenemos que encontrar una pareja dispuesta a explorarlo. Os sorprenderíais de lo deseosa que está la gente de explorar y entrar en ese espacio.

¿Qué pasa si amas a alguien pero es, o se convierte en, tibio en la cama y de alguna forma sabes que no va a ir más allá?

La comunicación es clave. Se puede hablar sobre ello y algunas veces la gente llega a sus metas, a veces es algo sanador o que hace meditar. Hablamos sobre miedo, al fin y al cabo; puede asustar dejarse llevar tanto, pero una vez empiezas a hacerlo, te das cuenta de que no es tan malo en realidad.

¿Crees que todo tipo de amantes pueden encajar sexualmente?

Creo que encontramos a nuestra pareja. No todo el mundo puede ser nuestra pareja perfecta; primero, tienes que estar genuinamente atraído por esa persona, porque tiene mucho que ver con la colisión de dos cuerpos. Si no te sientes atraído se puede convertir en algo muy mecánico. Cuidar el uno del otro también es un ingrediente fundamental. The Boudoir Bible es para gente que se cuidan entre ellos. Para ir a donde yo invito tienes que confiar en la otra persona, confiar de verdad.

The Boudoir Bible tendría que ser una lectura obligatoria en los institutos.

No puedo estar más de acuerdo.

… pero desafortunadamente, cuando hablamos de sexo, el Profesor Porno es muchas veces el único disponible.

Es una pena, ¿verdad? El porno, utilizado con inteligencia (como todo lo demás), puede ser algo maravilloso. Tengo una gran colección de porno, pero sobre todo de los años 70 y 80, antes de la época del Viagra. No tengo nada contra el porno pero el de hoy en día es muy mal profesor. Los jóvenes que ven porno antes de ser sexualmente maduros tienen una impresión distorsionada de lo que es el sexo, y eso es dañino.

¿Has considerado hacer una película? Porque echando un vistazo a tu andadura parece que se puede avecinar.

Sí, lo he pensado. Quizá es por eso por lo que me llama Los Ángeles ahora. Me gustaría hacer algún guión erótico y otro inspirado en la historia de mi madre, que me ha influenciado mucho. También me gustaría hacer algo basado en The Boudoir Bible.

La expresión artística como forma de defender…

La humanidad y el planeta.

 

Entrevista: Guillaume Thomas

Web: Betony Vernon