ADOLFO ABEJÓN

En el diseño industrial, ¿gana lo funcional o lo bello?

Por suerte es un win-win, los dos ganan. El carácter estético de un objeto es elemental para llegar a la psicología de los consumidores. Un color que te guste, una forma estilizada, una armonía general, etc, son características importantes a la hora de comprar. Así que pienso que lo funcional y lo bello tienen que ir a la par, el uno sin el otro resultaría un fracaso, al menos en diseño industrial.

¿Hay espacio para la creación artística cuando los objetos tienen que ser, en definitiva, útiles?

Sí, de hecho los años 50 fue una de las épocas más fructíferas y exitosas dentro del mundo del diseño industrial y ¿adivina por qué?: por la presencia escultórica de los diseños. Los diseñadores se expresaban de una forma artística. Aunque en los años 50 el diseño ‘artístico’ era light, comparado con la nueva disciplina que disfrutamos hoy: el art design Galerías por todo el mundo muestran piezas únicas de diseñadores como si se tratara de obras de arte. La escultura KHAMON entra dentro de esta disciplina, y sí, por si lo estáis pensando no es un taburete funcional puesto que una abuela tendría que llamar a su vecino cachas para poder moverlo.

A la hora de diseñar… ¿Los límites potencian la imaginación?

En la imaginación no hay límites, así que cuántos más límites te pongan o te encuentres por el camino más motivado deberías estar para crear algo. A mí la crisis me inspira cada vez más. Apenas dispones de tecnología, recursos, inversión, etc. Es perfecto porque cada vez tienes que simplificar más lo que haces y seguir ofreciendo calidad.

¿Y cual es tu meta?

Bueno, supongo que el diseño industrial para mí es como una pareja, creo que no te puedes marcar una meta porque no sabes lo que puede pasar. Sé que quiero diseñar teniendo en cuenta la pureza de los productos cotidianos, quiero seguir adelante e indagar en esto, siempre teniendo en cuenta la simplicidad. Obviamente estoy evolucionando porque soy joven todavía pero eso es lo que quiero hacer.

¿Y tu sueño?

Poder seguir diseñando productos, que sean prácticos y agradables para el cliente. Auto-incitarme a seguir diseñando y que mi marca tenga acogida. Y claro, evidentemente, poder seguir diseñando hasta que me muera, que espero que no sea pronto -risas-.

Hemos visto tu banqueta Khamon (con patas de perro) seleccionada en bastantes publicaciones. ¿De dónde surgió la idea?

Lo diseñé hace años, cuando tenía 23. Es más una escultura que un mueble. Quería diseñar un taburete y en esa época lo que esperaba la gente, el público, las marcas, los blogs, esperaban algo convencional; hice todo lo contrario. Dejé de lado lo nórdico. Empecé a investigar la historia del taburete y siempre ha sido algo marginado, un mueble marginal para las clases bajas. Siempre ha sido una pieza olvidada, así que quise hacer una escultura-taburete para dignificar el objeto. Tiene una inspiración egipcia y también hace referencia a domesticar el mobiliario (es una de las líneas de mi trabajo).

De la banqueta-perro al teléfono-bogavante, ¿hay un paso?

Estoy seguro de que si hubiera nacido en la época del surrealismo la hubiera gozado. El surrealismo que aporto es más intangible o culto, más sutil;  siempre mis objetos tienen un punto de cómico o absurdo, pero pasa más desapercibido en mi marca.

Las lámparas predominan en tu colección; ¿tiene la luz algún tipo de simbología especial para ti?

La luz es luz, no puedo decir nada más. Incluye un estado de ánimo; un día nublado estas más triste que un día soleado. Una luz artificial no equivale a esto, pero las lámparas son muy importantes, son uno de los objetos que más valoramos y evidentemente, que más necesitamos. Así que, repito, la luz es luz.

¿Qué es lo más ingenioso que has visto últimamente?

Descubrí hace poco al artista Eric Yahnker….y es la primera vez en mi vida que me he reído con el arte. Se ríe del consumismo, de Estados Unidos…y se respalda con su técnica impecable. A nivel de producto Enzo Mari, me ha sorprendido porque tiene unos productos muy sencillos y directos (que a simple vista pueden parecer hechos por un carpintero sin estudios), pero realmente me parece un diseño único. Lo respeto y lo admiro.

¿Qué nos diseñarías para la redacción de La Monda?

Se me ocurre diseñaros una lámpara de techo hecha con abanicos folclóricos, una lámpara de pie con chaqueta de torero… La Monda se merece un buen jarrón para la entrada.

Completa la frase: la expresión artística como forma de defender…

los principios.

 

 

Entrevista: Ane Guerra

Web: Adolfo Abejón

Fotos 1 y 2: Andoni Beristain

Fotos 3, 4 y 5: Ana Alejo