PROSTITUCIÓN POR TU PROFESIÓN

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Sabemos que los diseñadores tienden a ser excéntricos y a quererse mucho a sí mismos (o al menos, querer mucho a sus ideas) y que, además, hacen cualquier cosa por alcanzar la fama por la sencilla razón de que el 90% de las veces significa dinero, ¡rico, rico, dinero! Desde aquí entendemos y aplaudimos a la gente que tiene una inmensa dedicación por su profesión. Alabamos a todos aquellos que se prostituyen por su profesión. Con esto queremos decir que apoyamos a todos aquellos diseñadores que deciden vender su dignidad a cambio de llamar la atención. No creáis que son pocos; ahora que habéis leído este artículo los veréis por todos lados. Sacan sus morritos sensuales anunciando su nuevo producto, practican sus ojos tiernos para decirte “ven, ¡cómpramelo!” o colocan sus extravagantes culos de oro sobre sus creaciones para que pienses si el tuyo (un culo aparentemente más vulgar) alguna vez llegará hasta ahí. Desde aquí te respondemos que probablemente no, pero por si acaso te ves en la situación de estar en un plató blanco posando con tu obra, no lo dudes, hazlo. Saca tu mirada de gata salvaje y conviértete en uno de ellos. Dará igual que se rían de ti porque tu ya pertenecerás a otro mundo…


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