CHIP TORRES: POESIA 2.0

A principios de los años 90, la irrupción de internet en nuestras vidas cotidianas movió los cimientos de la sociedad occidental. Desde entonces, el mundo digital nos ha abierto un gran abanico de posibilidades: desde ver vídeos de quinceañeras mejicanas, hasta poder seguir las peripecias de un perro con parálisis facial. El mercado, como no podía ser de otra manera, también se ha sumado al carro del 2.0. Desde nuestro portátil podemos acceder a la compra de todo tipo de productos: bragas usadas, popper o Kalashnikovs. ¡Los límites no existen en el mundo online!

El panorama artístico vio, sin duda, las ventajas del medio y así es como, a mediados de los 90, apareció el net.art, disciplina donde se engloban todas aquellas producciones artísticas realizadas ex-profeso en y para la red. Pero ¿qué pasa con la poesía? ¿Podrían haber captado Lorca, Ginsberg o Brönte la belleza del lenguaje en código? Por suerte, ha nacido un maestro de la lírica que con inteligentes rimas ha conseguido reflejar la sensibilidad del mundo digital en sus canciones. Desde una pequeña tienda de México, este compositor nos regala versos cargados de sutileza como: “sabes que mi tóner no falla y que te encantaría verme en toalla” o “ baby, si somos unos y ceros, qué esperamos a ponernos en cueros”, todo a ritmo de la cumbia más bailable. Lo que empezó como una estrategia de márketing para vender computadoras ha acabado formando parte de la historia de la lírica hispanoamericana. Así es Chip Torres, un poeta contemporáneo que nos regala versos y bytes por igual.

BOMBA ESTÉREO: DESENFRENO CUMBIERO

Aunque el Corte Inglés ya anunciaba su llegada a mediados de febrero, es ahora, en pleno mes de abril y presenciando los ojos hinchados de los alérgicos, la marabunta de imágenes en instagram firmadas con #primerbañito y a los adolescentes restregándose por las esquinas cuando podemos afirmar que, por fin, hemos entrado de lleno en la primavera. Llega el destape, llegan los estampados coloridos y los llantos de alegría después de cada parte metereológico al ver que sí, que el próximo fin de semana volverá a hacer sol y subirán las temperaturas. Este estado de éxtasis colectivo bien se ha de celebrar y creo que, por eso, las ciudades programan festivales para gestionar todo este desmadre hormonal con lo que yo llamo “políticas del desenfreno”: todos juntos, revueltos y a poder ser bien lejos del centro.

El ayuntamiento de Barcelona es experto en este tipo de control social; gran ejemplo de ello son los festivales Primavera Sound, Cruilla, Mobile World Congress (mismo nivel de cocaina y desenfreno,  pero con hombres trajeados) o nuestro favorito, Sónar, que, este año, aparte de melocotonazos como FKA Twigs, Roysin Murphy o Flying Lotus, nos trae la fiesta cumbiera de Bomba Estéreo. Este grupo colombiano ha conseguido resucitar la cumbia y la chambeta convirtiéndolos en registros guays al mezclarlos con música electrónica y traen un directo explosivo de la mano de la voz del grupo, Liliana Saumet, que con su derroche de energía y canciones como “Fuego” consigue encender hasta al más apagado de los públicos. ¡Bomba Estéreo y que viva el polen!