080 BARCELONA FASHION: QUE EMPIECE YA, QUE EL PÚBLICO SE VA

Somos de los que se levantan por la mañana con buen pie. De los que, cuando vemos una cola larga para entrar a un sitio y no conocemos a nadie en la puerta, deciden esperar con alegría y alboroto. Ese tipo de gente que, habiendo crecido en el País Vasco, está acostumbrada a que llueva día sí y día también.

 

Por eso vamos a empezar nuestro artículo sobre la 080 Barcelona Fashion aplaudiendo lo positivo; los talentos creativos que pudimos disfrutar. Krizia Robustella nos llevó de viaje a un mundo paralelo en el que Benidorm se mezcla con Baqueira en los purpurinos años 80. Música pegadiza de fondo, tejidos brillantes, palos de esquiar (si ésto tienen un nombre técnico o no, lo desconocemos. Así de bien se nos dan los deportes) y estampados muy convincentes en los típicos tonos de los chándales que tiene tu madre guardados por algún lado; verdes, morados y grises. Manuel Bolaño se dio la mano con las prendas clásicas y la parte del Pantone de la que nunca pintarías tu habitación; trabajando mucho los tejidos, si por algo destacó el gallego fue por la sutil arquitectura de sus prendas y los colores, las referencias a los años 70 y el final con el Dúo Dinámico entonando que están muy solos. Un acierto total del talento del que ya se esperaba mucho antes del desfile.

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Pelazo fue lo que nos trajo Albéniz; abrigos y exquisitez material en un desfile que, aun no siendo de diseño rompedor, tuvo muy buena acogida, gustó mucho en general, y a nosotros, también. Muy a favor, además, de la propuesta de Manuel Cruzcastillo, que volvió a presentar sus diseños; colores cuidados, estampados arquitectónicos, mezcla de materiales y gente civil como nosotros desfilando junto a los modelos y modelas. Y estas cosas, qué queréis que os diga, como que dan humanidad entre tanto cuerpo-sílfide y caras que arrancan suspiros hasta a los focos.

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Esta 080 no ha sido una edición que se ha librado de polémica (ni ésta, ni ninguna anterior, y probablemente ninguna venidera); todos hemos leído ya la carta anónima publicada por ItFashion en la que duramente critican a la organización del evento. Es verdad que el recinto, a pesar de su belleza, no era el más adecuado para el invierno; yo tuve que poner ojitos a nuestro director para que me calentara las manos más de una vez. Hacía frío, a algún iluminatti se le ocurrió instalar bancos de metal (en serio) y poner mantitas atadas con un cable para que no nos las lleváramos (el periodista, ese ser con fama de chorizo). No entendemos el hecho de que Desigual o Mango desfilen y, presuntamente, no paguen. Los premios son esa cosa en la que todo tipo de criterio es factible; a alguien le pueden dar uno porque se lo merece o porque Venus se ha alineado con Marte. Nadie lo sabe, ni lo sabremos. El problema es que esta carta anónima intenta comparar la 080 Barcelona Fashion con pasarelas de Berlín o Copenhague. Y eso es imposible; esto no es Alemania o Dinamarca. No hay tanta inversión como allá ni en la moda, ni en el cine, ni en el arte en general, y ya ni nos planteemos asuntos como el de la enseñanza o la sanidad, que, puestos a criticar, quizá sea más importante. Creo que, me da a mí a la nariz, opino y quizá me equivoque, que lo que pasa con la 080 es que no tiene ni idea de lo que quieren; ser underground, joven y que apoye a nuevos talentos o ser una referencia mundial, porque bien se sabe que la marca Barcelona mola y es más fácil de vender que una cerveza/bier delante de Apolo.

 

La organización, no, no se lució. La realidad es la que es; nadie es perfecto y todos cometemos errores pero lo que no se puede hacer es imposibilitar el trabajo. El desconocimiento sobre algunas publicaciones y dónde debían de ir sentados, la dificultad de trabajar desde la bancada de invitados por falta de visibilidad, gente sin acreditación ni pase en puestos de prensa, y sobre todo, prensa a mil kilómetros mientras gente de la organización se sentaba en front row, no es la forma de hacerlo. Cuando, en una de ésas y después de dar muchas vueltas educadamente, pedimos que nos sentaran donde correspondía, alguien de la organización nos recriminó, cual niños de 5 años, con un “¿bueno, qué, ya estaréis contentos no?”. Dejamos de escuchar ese tipo de frases por parte de nuestras madres hace más de 10 años. Nos los tomamos con mucho humor, como todo, porque aquí no es cuestión de ver quién va delante y quién detrás; es cuestión de quién viene a trabajar y quién de amiguito.

 

Así que, en respuesta, sí, estuvimos contentos; porque algunos desfiles merecieron la pena y porque por lo menos pudimos disfrutar de ellos. Porque no se pueden pedir peras al olmo, ni barra libre toda la noche. Y porque todo es criticable siempre, pero, chico, a mí, me cansa hacerlo.

PARIS FASHION WEEK, SS2014

Ya con unos días de margen, echamos la mirada atrás a la semana de la moda de París. Lo nuestro nos ha costado asimilar una de las Fashion weeks mas moviditas de las últimas temporadas, y si no que se lo digan a las modelos del americano Rick Owens, bailarinas de stomp dancing (búsqueda rápida en google para aquellos que no sepan lo que es) que tuvieron que aprenderse una coreografía (por llamarlo de algún modo) de 12 minutos. Modelos de tallas reales gritando y moviéndose como auténticas amazonas, casi todas afroamericanas, justo en el momento en que más polémica hay por falta de modelos de color en las pasarelas. Una forma innovadora de presentar la ropa, la cual aparte de hacer destacar notablemente toda la parte de diseño, hizo llorar a más de un asistente (de la emoción, claro.)

Y no fueron las únicas que se marcaron un baile en mitad de la pasarela. Gaultier recreó un concurso de baile en el que las modelos se movían a ritmo de los 80, no solo en música, sino también en estilismos, ya que el cuero, los flecos y los tules fueron los protagonistas del desfile, sin olvidar sus míticas rayas, esta vez reinventadas en unas magnificas chaquetas y blusas . Una maravilla para todo el que pudo estar presente.

Al igual que el dúo de Viktor & Rolf, que desfilaron al compás de un remix de Pink Floyd, la mejor sintonía para una colección sobria compuesta toda ella de blanco, negro y azul, colegialas enfundadas en vuelos, blazers y faldas.

Y aunque las puestas en escena de Givenchy, con un accidente de coche en medio de la pasarela, Chanel recreando una galería de arte o el modelo disfrazado de gorila patinando en Moncler…también llamasen nuestra atención, la noticia más sonada de estos días es sin duda la despedida de Marc Jacobs en Vuitton.
Y claro, su adiós no pudo ser más elegante, con una pequeña retrospectiva de su trayectoria por la casa francesa, toda ella un tanto oscura y excéntrica, algo parecido a un entierro (no nos importaría para nada que fuese el nuestro propio…plumas, brillos, erotismo, exhibicionismo, parte de todo aquello que amamos…) Una despedida que cierra una etapa, una etapa en la que las grandes firmas apostaron en los noventa por diseñadores que más tarde renovarían la industria de la moda.

Una despedida triunfal…y la bienvenida a otra nueva generación, ¡el primero de los fichajes? JW Anderson para Loewe.

Si esta última Fashion Week ha estado movidita…abróchense los cinturones que seguro que vienen turbulencias para la siguiente.

BETSEY JOHNSON TIENE MUCHA MARCHA

Esta semana Betsey Johnson nos ha presentado su última colección en la gran manzana. Grande también la capacidad de divertirse que puede llegar a tener esta mujer, y por consecuencia todas las modelos que ya deben estar fritas de tanto desfilar, sacar morritos y contonearse en directo para todo el mundo. Las chicas que pasaron el casting han tenido la oportunidad de reirse, poner caritas a la cámara, hacer ver que se lo pasan teta, bailar, hacer como que hablan por teléfono e incluso hacer botellón a la newyorkina (con champagne). ¿Lo mejor de todo? Al final del desfile todas y cada una de ellas, incluida la diseñadora, se tumba encima de las esterillas llenas de pisotones y empiezan al unisono a hacer aeróbic a lo Eva Nasarre. Desde La Monda solo podemos decir una cosa: BRAVO.

miriam ponsa tiene frío

Seguimos con el frío polar inspirador para los diseñadores de moda, en este caso el que debe pasar Miriam Ponsa en el norte o en las montañas de Cataluña. Con prendas muy ponibles, algunas maravillas oversize como el nórdico-abrigo y teniendo como referencia la tradición y los orígenes (con una música muy adecuada que nos recordaba a lo vasco, cosa que nos encanta) Miriam consiguió el galardón del 080 Barcelona fashion valorado en 20.000 €. Estamos seguros de que los invertirá en seguir por este camino. También nos gustaría que los invirtiera en diseñarnos los uniformes La Monda, pero esto ya lo vemos más difícil. ¡Enhorabuena Miriam!