Matthew Quick, revisión a la estatua

Considerado uno de los 50 mejores artistas australianos (no lo digo yo, lo dice la Business Review Weekly, que del tema sabe más que servidor), el pintor Matthew Quick no para de molar allá donde va. Solo hace falta entrar en su página web y leer todos los premios que ha cosechado en estos últimos años. Desde aquí, Matthew, te informo que eres un pedante y que ya me empiezas a caer bastante gordo, pero se te perdona porque tu trabajo nos tiene flipados. La escultura conmemorativa en el entorno urbano es un palo, lo sabes tú y lo sabemos todos. Ex-alcaldes, médicos importantes y demás figuras relevantes para la historia de la ciudad adornan las calles de las grandes metrópolis de todo el mundo sin despertar ningún tipo de interés por parte de los transeúntes, porque no nos engañemos, le prestamos mas atención a los flyers que nos reparten por la calle de «free chupitos lady night» que al busto del alcalde de 1875 que salvo a la ciudad de una gran plaga. Por eso nos gusta tanto esta relectura de esculturas famosas que hace Matthew Quick a través de la pintura. Ya sean utilizadas como tenderete, basurero o antena de telecomunicaciones, con el joven australiano, ¡todo vale!

¡DE VIRGEN NADA! DE SOASIG CHAMILLARD

En cuanto a vírgenes, creíamos conocerlas a todas (Macarena, Guadalupe, Montserrat, Pilar y Carmen entre muchas otras igual de vírgenes pero menos famosas). Como buenos devotos, las admirábamos y alabábamos creyendo que eran las únicas, las verdaderas. Incluso llegamos a plantearnos el comprar una de sus estatuillas para ponerlas encima de la tele, junto al tapete, el toro y Lola la Flamenca. Pero hemos descubierto un nuevo mundo virginal que jamás pudimos imaginar. Estas nuevas vírgenes son más molonas, más cercanas y abiertas, más como (y para) nosotros. Están todas (¡y encima son francesas!): Sainte Barbie de fucsia y rubio platino, Super Marie con su capa voladora, Sainte Moon esperando a trasladarte a tu yo más infantil e incluso Nouvelle Moon preparada para hacerte ver las estrellas. Son todas para ti, sólo tienes que escoger a tu preferida y dejarte llevar. Te damos las gracias Soasig Chamaillard, has creado nuestra perdición y ahora tú eres nuestro Dios.