Lucile Godin, ese “algo” especial

Hay gente que tiene ese “algo” que, por mucho que intentes definirlo, siempre se queda en un “algo” sin definición que, sin saber porqué, te llama la atención y te atrae, ya sea el cajero del McDonalds, más feo que pegarle a un padre, una blusa piojosa de un mercadillo de segunda mano, o tu jefe de departamento con ronchas de sudor perennes. Ese algo que transforma a la bestia más inmunda en un tipo majo o sexy, incluso.

Este “algo”  también impregna las imágenes de Lucile Godin, fotografías que nos atraen no sólo porque aparecen culos y cuero (no somos tan básicos), sino por la originalidad que se esconde detrás del objetivo. Fotos ligeramente eróticas con modelos sufriendo un éxtasis de misticismo al más puro estilo Santa Teresa de Bernini o utilizando espejos y metracrilato tirado por la arena; Godin tiene ese algo especial.
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Charlie y la fábrica del pelo

Charlie Le Mindu es un peluquero que nada tiene que ver con el cortar y lavar por 20 euros del pueblo. Este francés convierte el pelo (tantas veces odiado y depilado) en la materia prima de sus obras. Crea tocados con estructuras imposibles y prendas que harían temblar al pelaje del Yeti y que, además, hacen soñar a las famosas más atrevidas. ¿Su última hazaña? Un desfile a oscuras en el que las modelos pasean sus melenas fluorescentes como si de animales salvajes se trataran. ¡Pelos vivos!

Charlie, eres el mesías y tu mensaje nos ha llegado muy dentro. Fuera la cera depilatoria y el sufrimiento mensual. Dejémonos los pelos largos y volvámonos mujeres y hombres de pelo en cuerpo: ¡el tirar se va a acabar!

AKATRE, os odio

Odio; esto es lo que siento cuando abro la página del estudio de diseño gráfico y fotografía francés Akatre. Deseo que un incendio arrase el estudio, lo queme todo y desaparezca; es imposible no sentirse pequeño ante tal derroche de creatividad, mirar tu portafolio y darte cuenta de tu patética existencia. Lo petan en diseño gráfico con sus pósters, revistas y gráficas corporativas. Lo petan en arte, lo petan en fotografía y, por si fuera poco, están empezando a tontear con el vídeo… En serio tíos, ¡iros a la mierda! Por culpa de estudios como el vuestro, servidor no va a abandonar nunca el triste y profundo mundo del becariado. Me comía una rata con tal de poder acabar haciendo proyectos como los vuestros. Mirad su trabajo y estaréis de acuerdo conmigo en que este estudio merece la quema.