¡Arte de mierda! Wim Delvoye

¿Cuál es el punto en común entre Cloaca, la máquina-caca, unos cerdos tatuados de personajes Disney, Jesús y siglas Louis Vuitton y una capilla adornada de vidrieras pornográficas y escatológicas? Respuesta: Wim Delvoye. Este artista belga explora los límites de la mercantilización de las obras de arte en un mundo globalizado: con Cloaca, una máquina réplica del sistema digestivo humano, vende su producción de mierda al mejor postor; también, en su Art Farm en China, cría a cerdos que tatúa para luego venderlos a coleccionistas que observan el desarrollo de su cerdo gracias a webcams hasta que la muerte le convierte en obra. Con “Tim”, en el 2006, 
Wim Delvoye logró vender un tatuaje firmado en la espalda de Tim Steiner por 150000 euros; Steiner recibió el tercio de la suma por acceder a exponerse en museos y galerías de 3 a 4 semanas al año según la voluntad de su coleccionista. El arte de Wim Delvoye nos fascina por las disonancias profundas que provoca con sus yuxtaposiciones improbables de universos distintos y nos pierde entre una contemplación beatífica de la belleza y una interrogación agria de nuestra época.

LOUIS VUITTON HACIENDO ESQUINA

Que sería del mundo de la moda sin sus característicos escándalos a los que nos tienen acostumbrados; esta vez vienen de la mano de la casa francesa Louis Vuitton. No es nuevo que se tache a las modelos de vender su cuerpo delante de una cámara y no nos incumben aquellos que debaten si es verdad o mentira, los que sacan la vena filosófica y los que venden humo. En el último vídeo publicitario de la firma no podrían haber sido más «claros». Con una madame como Marc Jacobs, los más críticos también lucirían palmito en cualquier esquina.