TRUST- El fenómeno fan

El fenómeno fan: hecho más que aceptado por nuestra sociedad donde al primero que aparece por la tele se le mitifica, se le construye una corona de flores y se le alza al monte Olimpo con las demás divinidades mediáticas. Con pena y vergüenza recordamos nuestros años de descontrol hormonal adolescente cuando le tirábamos las bragas a los Take That, llorábamos con la separación de las Spice Girls o nos forrábamos la carpeta con el jeto de Nick Carter.

Lamentablemente, y aunque nos cueste encajarlo, aun siendo maduros y responsables, continua dándose el fenómeno del groupie desbocado. Servidor lleva meses padeciéndolo con Trust y su nuevo videoclip, Are We Arc. Con tan solo la cara de Robert Alfons (voz del proyecto musical) y unos simples efectos de luz, se marca uno de los mejores vídeos musicales del año. Y es que es difícil no quedar hipnotizado con la oscuridad electrónica del joven canadiense, quien con dos LP se ha hecho un hueco en los mejores festivales. Pedimos a organizadores de conciertos varios que traigan a Trust, nosotros estaremos en primera fila, bragas en mano.

Las Disco-Balls se derriten según Rotganzen

Como los relojes de los cuadros de Dalí que se derriten como queso Brie al sol, las bolas de discoteca se sienten acabadas y se hunden como nuestro cuerpo en el sofá los domingos. Así lo explican sus autores, Rotganzen, un colectivo artístico de Rotterdam, cuando describen a sus bolas derretidas como un recuerdo de su momento de gloria. Rotganzen son tres chicos de los Países Bajos: Robin, Joeri and Mark. Forman un grupo con mucho gancho que crea trabajos muy atractivos visualmente. Juegan con el humor de los objetos y les dan una personalidad, como a estas bolas. Las disco- balls fueron grandes, bonitas y brillantes. Gobernaron el centro de la pista durante décadas y, ahora, cambian de forma con un punto de vista divertido sin ningún toque catastrófico sino con sentido del humor. Como un globo de helio deshinchado, que lo guardas por cariño y no ves el momento de tirarlo a la basura hasta que sólo es un cacho de plástico. Entonces el globo  entiende que es el momento de retirarse y pasar a ser un ser mejor. O quizás es tan simple como pensar que las bolas de discoteca también tienen resaca.