LORENZO DI COLA: ESE LUGAR LLAMADO INTERNET

Internet debería ser catalogado como un país más en el mundo; una patria sin lugar físico pero donde se comparte un idioma, unos ideales, unos habitantes y una cultura. De la misma forma en la que antes las corrientes artísticas podían casi delimitarse a un país, el territorio internet también se ha hecho con su propio lenguaje visual.

Lorenzo Di Cola es un ejemplo perfecto. Sus bodegones y su colorido, su utilización del absurdo y su calidad estética son aquello con lo que la nueva corriente visual en internet está convirtiéndose en un discurso aparte. Bocata di cardinale de este diseñador gráfico italiano para nuestros ojos, amigos.

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MARIE RIME: máscaras, armaduras y juegos de mesa

Nunca he sido un gran admirador de la imagen que acompaña al concepto «reciclaje». Por mucho que el darle una nueva vida a un objeto sea una practica de lo más maravillosa, respetuosa con el medio ambiente y amiga de las orcas, a nivel estético siempre ha ido acompañado de un aire de hippismo mal llevado, de señoras con pendientes hechos con cápsulas de Nespresso y camisetas con declaraciones de amor a la Pachamama (probablemente me esté ganando más de un enemigo con este post, lo lamento).

Por suerte, mi visión escéptica hacia los mercadillos de reciclaje y la gente que los frecuenta ha cambiado gracias a la aparición de Marie Rime, fotógrafa suiza recién graduada de la prestigiosa ECAL, quien nos trae máscaras y armaduras hechas con objetos encontrados por su casa, ya sean piezas de juegos de mesa o pajitas del Party Fiesta. Todo vale para estos accesorios creados con material reciclado. Con sus composiciones donde prima la simetría y la explosión de color, la revolución de los mercadillos de reciclaje llega con Marie Rime. ¡Muerte a las pulseras de clips e imperdibles!

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LO MOLESTO DE KATERINA KAMPRANI

Un genio, el tío que inventó la rueda. Lo hizo bien, lo hizo fácil, lo hizo pensando en el consumidor final, o en cómo escapar más rápido del * insertar nombre de animal feroz, malo y peligroso * que olisqueaba el aroma por eso de que le había entrado gusa. Un diseño 10, vaya. El Phillippe Starck del siglo V antes de Jesus Christ, representing Mesopotamia.

Y desde ese momento, siempre se ha intentado crear objetos que funcionaran de forma, bueno, eso, funcional. Desde la antes mencionada rueda a Steve Jobs, todos obsesionados con lo orgánico, intuitivo, útil. Hasta llegar a la Grecia, pero moderna. A la arquitecta Katerina Kamprani, que se ha propuesto despertar en nosotros los sentimientos más hostiles hacia el diseño. Esos mismos sentimientos que afloran cuando ves una única baldosa mal puesta en la calle, hormigonada hasta los bordes, sin posibilidad de cambio (algunos tenemos el TOC más acuciado, también es verdad). Kamprani ha inventado en su colección The Uncomfortable (Lo Molesto) platos de pelo, tiradores inflables, paraguas de cemento, botas de agua peep-toe y demás aberraciones en 3D, sólo para recrear ese escalofrío sutil con el que puedes vivir pero que pica lo mismo que la idea de dormir con una araña en tu cuarto.

Nos quedamos con el diseño de cubertería; no se nos ocurre mejor forma de poner nervioso al personal. Bueno, sí. Convenciendo a Ikea para que lo comercialicen.

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EL MUSEO DE LAS RELACIONES ROTAS

¿Meetic y edarling no han funcionado, y resulta que el supuesto abogado atractivo era en verdad tu vecino psicópata del quinto?
¿Esta mañana al despertar has descubierto que el chico con el que ligaste a la salida de la disco era sangre para los ojos?
Sea lo que fuere, para todos vosotros, que día a día os encontráis con un nuevo desengaño amoroso, ha nacido este maravilloso museo itinerante de «Las relaciones rotas», donde recopilan todo tipo de objetos, a cual más alucinante, donados por las parejas más despechadas. Así que buscar, mirar, y recuperar todos aquellos objetos de vuestros ex que aún estén escondidos por vuestro hogar, todo vale, desde esos calzoncillos olvidados, al anillo de pedida.