Barbie & Bob Mackie (No Ken)

Vaaaaaale, lo confieso, he sido una niña Barbie. Y ¡no! con eso no me refiero a que llevaba calcetines con pompones y paseaba a mi caballo (de melena mucho más sedosa que yo) por el club de hípica. Lo que quiero decir es que tuve el privilegio de tener una gran colección de Barbies en mi vida. Como sus vestidos no me parecían suficientemente lujosos, cortaba los míos hechos a medida (llamadme abuela, pero en mi época no había Zara Kids) para crear su nuevo vestuario. Recuerdo cortarlos siempre por detrás, pensando así que mi madre nunca vería el pedazo de agujero que llevaba en el culo (ingenua de mí). Me pasaba horas pegando tijeretazos a un cacho de tela y ver cómo aquellos trapos arrugados y deshilachados convertían a mi Barbie en una diva tipo Cher. Y ahora, ingenua de mí (otra vez), descubro que podría haber hecho de eso una profesión como hace Bob Mackie. Me cuesta creer que hay alguien cuyo trabajo es vestir a Cher (tan artificial como una Barbie) y cuya afición es vestir a Barbie como si fuera Cher. ¿No os parece fantástico o estoy yo trastornada por los recuerdos de mi infancia? (Gracias Bob por desatar mi nostalgia)

Juzgad vosotros mismos, ¡seguro que una de sus maravillas hace que os dé un pequeño ataquito al corazón!

(Nota al lector: mis Barbies no tenían ni punto de comparación con las maravillas que hace Bob. Al lado de las suyas las mías eran, como poco, las gemelas gitanas de Frankenstein)

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